-chen es el sufijo diminutivo del alemán, hace las cosas más pequeñas o más tiernas. Y tiene una regla absoluta: siempre convierte el sustantivo en neutro.
La regla
Añade -chen a cualquier sustantivo, y el resultado siempre es das. No importa cuál fuera el artículo original. El sufijo siempre gana.
| Original | Con -chen | Significado |
|---|---|---|
| derHund (m.) | dasHündchen | perrito / cachorro |
| dieKatze (f.) | dasKätzchen | gatito / minino |
| dasHaus (n.) | dasHäuschen | casita |
| dieBlume (f.) | dasBlümchen | florecita |
| dasBrot (n.) | dasBrötchen | panecillo |
| derVogel (m.) | dasVögelchen | pajarito |
El que sorprende a todos
El ejemplo más famoso es también el más contraintuitivo: das Mädchen → "la chica". Una palabra que se refiere a una persona de género femenino, y aun así es neutra. No por algún accidente gramatical, sino porque -chen anula todo. Maid (una palabra antigua para chica o doncella) + -chen = neutro. Sin importar lo que signifique la palabra original, el sufijo gana.
Esto confunde constantemente a quienes aprenden, porque su instinto es vincular el género gramatical con el mundo real. Pero el género en alemán es una propiedad de la palabra, no de la cosa que describe. Una vez que aceptas eso, das Mädchen deja de sentirse incorrecto y empieza a tener sentido.
El gemelo: -lein
Existe un segundo sufijo diminutivo que funciona de forma idéntica: -lein. Es más antiguo y más literario, pero la regla es la misma, siempre das.
- dasBüchlein → librito
- dasKindlein → niñito
- dasFräulein → señorita (histórico; ahora rara vez se usa)
Ves -chen o -lein → es das. El sufijo sobrescribe por completo el género original. Aunque la palabra se refiera a una persona, una flor o cualquier otra cosa con un género intuitivo: das gana.